Aprende cómo leer con el cuerpo

La lectura es uno de los placeres más singulares que puede tener el ser humano, en gran medida porque con un buen libro uno es capaz de experimentar la risa, la tristeza, el llanto y otras cosas, incluso más excitantes. ¿O qué? ¿Vas a decir que no te calentaste ni un poquito al leer al Marqués de Sade o a Masoch?

Seguramente te has preguntado, sin embargo, cómo es que estas sensaciones se pueden experimentar sin imágenes ni nada más que letras dentro de libros. La razón es que hay una relación del cuerpo con la literatura. Existen varios niveles de lectura corporal; sentir empatía por uno u otro personaje es uno de ellos. A este fenómeno se le llama estesis y significa un sentimiento que mediante el cuerpo adoptamos por un libro y por varios de sus personajes.

Landowski se refiere a la estesis como el proceso que se crea al entrar en contacto con la obra de arte. Este contagio es el que te hace decidir si te gusta el libro o no. Obviamente está centrado en la literatura, pero la estesis se da en todas las artes. A través de los sentidos eres capaz de sentir el arte en sí mismo.

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¿Pero cómo se relaciona eso con el proceso creativo? Bien, los escritores tienen un clic sentimental para crear la obra, de tal manera que cuando nosotros la vemos, lo mismo que detonó en ellos también detonará en nosotros. Imagina que se trata de una cadena: el artista crea algo a partir de sus sentimientos, la obra lo proyecta, llega al lector como una descarga y, por último, lo atraviesa, provocando una emoción.

Y no sólo se trata de sentir cómo se nos eriza la piel, sino que rebasa un límite. Uno creería que las sensaciones que experimentamos vienen desde afuera, producto de los sentimientos plasmados por el autor; pero no, sino que nacen desde nuestro interior. Lo que no sabes es que para que tú puedas hacer clic con la obra primero tendrías que haber experimentado lo mismo. Sólo así seremos capaces de reconocer la obra.

Si bien se dice que existen artes que son predilectas para experimentar con el cuerpo, como la música o la danza, la literatura también tiene lo suyo. Por ejemplo, piensa en esas lecturas que te han hecho reir, llorar o hacer un gesto porque puedes sentir u oler algo que se enuncia en el texto; es decir que te han marcado corporalmente. Es precisamente esa memoria corporal por las que ciertas lecturas te son tan difíciles de olvidar.

Es ahí cuando nos damos cuenta del efecto de la estesis. Advertirás que nos activa mediante los sentidos algo que ya vivimos y se queda otra vez con nosotros pero con otro motivo mucho más profundo que sobrepasa a lo corpóreo.

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Si todavía desconfías de este fenómeno literario, hoy lo vas a comprobar. Seguramente alguna vez alguien te ha roto el corazón. Piensa en esa persona y recuerda cómo sentías que nadie te valoraba. De repente, llega a tu vida la novela Santa. Se trata de la historia de la pobre puta que termina su vida deshecha por culpa de sus acciones. ¿Todavía tienes el sentimiento de tu decepción amorosa? Perfecto, entonces ahora lee el siguiente fragmento:

Conque la quiera a usted un hombre, uno nada más, pero hondo, hasta los huesos, hasta después de la muerte, un hombre que no le eche a usted en cara lo que es usted, y por usted viva; un hombre que la adore y que la abrace y la defienda y la sostenga; que se enorgullezca de que usted le paga con un poquito de cariño, un poquito, una miseria, su idolatría tan grande; que la ponga por encima de las estrellas y se la incruste en el alma, le vele el sueño, le adivine el pensamiento, y así le diesen más años que a Matusalén, pocos se le hicieran para seguir queriéndola, ¡ay, Santita!, entonces sí que conocería usted la gloria en vida y no volvería a saber para qué sirven las lágrimas ni lo que son las penas, las tristezas, las vergüenzas y los arrepentimientos…

¿Lo sentiste? Al leer estas líneas hiciste contacto con la obra y seguramente te compadeciste de la pobre puta, porque sabemos como ella qué significa tener el corazón roto, muy, pero muy roto…

Por Ilse Castillo

 

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