El gonzo: la unión entre literatura y periodismo

El periodismo es uno de los géneros de escritura que más estilos tiene, se ha especializado tanto a lo largo del tiempo que hoy podemos leer textos que no seríamos capaces de identificar; la confusión en esta escritura es si son cuentos, relatos o grandes reportajes. Este estilo de periodismo, sin embargo, es relativamente nuevo, tendrá a lo mucho unos cincuenta años de existencia.

    La crítica le atribuye la novela A sangre fría de Truman Capote, en 1966, el punto de partida para este nuevo periodismo; cuando el escritor norteamericano acuñó el término non-fiction (no ficción) para referirse al estilo que usó. Consistía en un trabajo de investigación periodística y al mismo tiempo en una narración con la capitulación propia de una obra literaria. A partir de entonces, a esta forma se le llamó nuevo periodismo.

    Si bien es cierto que Capote fue el pionero en el nuevo periodismo, no era la primera vez que algún escritor intentaba reformular al género. En España de finales del XIX, por ejemplo, Mariano José de Larra creó una columna de mucho éxito en los que fluía la opinión periodística con el ensayo y pequeñas narraciones que usaba como ejemplos, siempre de tinte costumbrista. Aunque es difícil saber si Capote alguna vez leyó a Larra o a algún periodista español costumbrista.

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    El boom, no obstante, se dio con el género gonzo, de Hunter S. Thompson. El escritor estadounidense ganó la fama cuando publicó un reportaje sobre un grupo de motociclistas a los que se unió con el fin de documentar si lo que se decía de ellos era cierto; principalmente sus actos vandálicos y violentos; después su modo de vida y sus costumbres, pero con una narrativa en primera persona, como si de un personaje de novela se tratara. Todavía hoy Thompson es un referente cuando del género se habla y siempre es el representante del movimiento, aun sobre otros de igual importancia como Cameron Crowe.

    Este estilo tan despreocupado se volvió todo un modelo del periodismo a mediados del siglo XX, en especial cuando la revista Rolling Stone exigía que los textos fueran escritos bajo esa cualidad narrativa.

    ¿Entonces en qué se diferencia de un texto literario? Sí, es cierto, tiene narración, tiene personajes, tiene un narrador que cuenta la historia desde su perspectiva; pero lo que enuncia no es una simple crónica de un relato, su finalidad sigue siendo la de informar sin hacer en ningún momento un juicio de valor; es decir, nunca el narrador de la historia se preocupará por dar su opinión. Hay una suerte de objetividad que funge como testigo documental de un hecho.

     La revista Playboy pronto se interesó en el gonzo también. Era obvio: una publicación en donde los artículos pasan a segundo plano tenía que mantener cautivo a su lector con historias que tradujeran el morbo de quien la compraba. Hoy, el género ha mantenido su vigencia y cada día es más común ver estos tipos de textos en columnas periodísticas que jamás hubieran imaginado publicar un texto tan laxo en las reglas del periodismo.

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     Por ejemplo, el escritor peruano Mario Vargas Llosa antes de convertirse en un autor reconocido y muchísimo antes de ganar un Nobel en literatura fue reportero y eligió al gonzo como el género con el que formularía sus notas de una tendencia izquierdista.

     Otro ejemplo es el artículo publicado, casualmente, en Rolling Stone sobre el encuentro del ganador del Óscar, Sean Penn, y el narcotraficante El Chapo. Es quizá el ejemplo que más relacionamos en la actualidad con el riesgo del periodista que no le importa poner su vida en peligro con tal de obtener la nota. Haber pasado por una selva, estar a la merced de los narcotraficantes y viajar casi siempre cubierto del rostro para evitar que supiera su ubicación puede poner a cualquiera a pensar sobre el oficio del reportero.

     Como ves, el gonzo tiene una larga tradición y no puede considerarse todavía un género literario, pues tiene características que siguen siendo propias del periodismo. Informar es la primera de ellas, aunque quiera conmover a quien lo lee, también busca exaltar el arduo trabajo reporteril que día a día hacen cientos en las publicaciones periódicas.

     Si te pareció interesante la historia del periodismo gonzo, te recomendamos echarle una leída al libro Historia de los medios de comunicación de José Carlos Rueda, Elena Galán y Ángel L. Rubio, en el cual podrás encontrar otros datos y anécdotas para conocer más sobre el periodismo.

Por Tonatiuh Higareda

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