Naná y Emma Bovary o de los franceses y sus mujeres

Las mujeres malas no son un invento francés del siglo XIX; al contrario, desde la Biblia hasta nuestros días han sido una constante temática en el imaginario colectivo. Sin embargo, el tratamiento de la ambigüedad moral que esta figura engendra, convirtiéndose incluso, en heroína, sí podemos atribuírselo a la novela del realismo y el naturalismo cultivados en Francia.

Emma Bovary, Naná, Justine, Boule de Suif y Carmen, son tan sólo algunos ejemplos que la literatura decimonónica dejó para la posteridad. Mujeres que provocan la desgracia de cuantos hombres se cruzan por su camino, y a pesar de ello, y del papel didáctico que sus creadores pretendieron imprimirles, se han convertido en ejemplo de libertad para algunos o en objeto de deseo para otros tantos.

No es la intención al compararlas, decir que Naná y la señora de Bovary sean personajes idénticos ni mucho menos, sin embargo comparten ciertos rasgos como la ambición, el relajamiento de la moral y la caída en desgracia hacia el final de sus historias.

Las historias de Emma y Naná parten, como ya avisábamos, de la gran ambición que las mueve, no obstante aquello que ambicionan es distinto:
Para hablar de Naná tenemos que desviarnos un poco del tema para hablar del contexto artístico de su época: Emile Zola (1840-1902) es considerado el padre del naturalismo, un movimiento que pretendía retratar el mundo de la forma más realista posible y, en este intento, termina por describir siempre las escenas más sórdidas de la naturaleza humana.

Entonces, ¿qué le queda a nuestra heroína para conseguir fama y fortuna? Pues poco más que cumplir con las bajas pasiones de sus amantes. A fin de cuentas Naná se sabe inocente pues ella no busca la desgracia de los hombres, son ellos quienes, sin reparo alguno, se dejan la piel por pasar una noche con la chica guapa que tiene encandilado a medio París. Seamos honestos, ¿no lo haría cualquiera de nosotros?.

Por otra parte, si lo que Naná busca no es más que dinero, la esposa del Dr. Bovary ansía una vida excitante, repleta de lujos y emociones que no podrá conseguir dentro del matrimonio y, por ello, tiene que buscarla en el lecho ajeno. Emma dilapida la hacienda familiar en pos de complacer su apetito y encontrar el amor idílico que ha creado en su mente por la influencia de los libros románticos que tanto la fascinan. Ella sí que está en una encrucijada ética pues, por un lado, están las expectativas de los demás que la ven como ejemplo de buena mujer y amante esposa, y, por el otro, los fantaseos que se ha formado con ayuda de sus lecturas.

Más tarde que temprano Emma termina rindiéndose ante su ilusión y vive por algún tiempo esas emociones que deseaba; aunque las consecuencias de ello le pesarán tanto que tiene que tomar una fatal decisión. Si bien la intención de Gustave Flaubert (1821-1880) era la de mostrar cómo los excesos del romanticismo terminan por causar graves daños a las “buenas conciencias”, me parece que falla el tino y nos regala uno de los personajes más entrañables de la literatura.

Ambas heroínas, y quizás por ellos seguimos gastando tinta en ellas, denuncian la hipocresía del mundo que las rodea y hacen estallar las convenciones sociales de su época. Sin intentar hacer ningún tipo de pronunciamiento feminista, estás mujeres nos siguen resultando encantadoras (quedando muy lejos de la función ejemplar que sus creadores creyeron atribuirles) pues se imponen con tal estruendo que, sin duda alguna, no dudaríamos en empeñar nuestra fortuna con tal de complacerlas.

Por Rodrigo Tamés

 

NANÁ
Colección: Letras Universales
Páginas: 576
Publicación: Octubre de 2015
ISBN: 978-84-376-3445-6
Código: 120505
Formato: Papel
Temática: FICCIÓN CLÁSICA – FC

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MADAME BOVARY
Colección: 13/20
Páginas: 432
Publicación: Enero de 2012
ISBN: 978-84-206-6498-9
Código: 3466186
Formato: Papel
Temática: FICCIÓN CLÁSICA – FC

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