Tres novelas pioneras de la distopía

Es un hecho que las historias futuristas, en las que el poder ha convertido a la sociedad en máquinas autómatas están de moda. El cine, la televisión y, sobre todo, la literatura juvenil han explotado este subgénero de la ciencia ficción, logrando algunas excelentes obras –y otras no tan buenas– y no, Jennifer Lawrence no estará involucrada de modo alguno en esta lista, pues hoy hablaremos de algunos de los padres fundadores de esta tradición, puesto que la idea de una sociedad en un futuro cercano que funciona, en apariencia, a la perfección, lleva ya al menos un siglo generando una gran cantidad de relatos.

Cuando los pioneros de la novela distópica comenzaron a imaginarse esos mundos indeseables lo hacían por la preocupación que generaba en la humanidad la posibilidad de sistemas totalitarios, que tan en boga estuvieron en los inicios del siglo pasado. Esto fue evolucionando hasta nuestros días, respondiendo a los peligros que, según los autores, amenazan la vida como la conocemos.

1.- Nosotros: Relato primigenio de este subgénero, escrito en 1922 por Yevguni Zamiatin (Rusia, 1884-1937), que nos deja entrar en el diario personal del protagonista. D-503 es un habitante del Estado Único –clara referencia a la Unión Soviética– que ha cometido una de las peores faltas imaginables: enamorarse. En esta nación, los ciudadanos han sido uniformados a tal grado que sus nombres son solamente números, para así lograr el ideal de su líder el Bienhechor, que pretende un mundo sin “yo” para llegar a un gran “nosotros”.

2.- Un mundo feliz: En 1932 Aldous Huxley (Reino Unido, 1894-1963) publicó esta novela que describe un mundo donde la pobreza, el hambre y la guerra han sido erradicadas, pero ¿a qué precio? Los habitantes del mundo civilizado tuvieron que renunciar a todas las libertades individuales; pero no te preocupes, todos están contentos gracias a una droga que el Estado, amablemente, administra a sus ciudadanos.

3.- Fahrenheit 451: Sin duda, para nosotros, el gobierno más sádico de estos tres es el que gobierna el mundo de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (Estados Unidos 1920-2012), pues han prohibido la lectura debido a que los libros hacen infeliz a la gente ya que los hace pensar. La tarea de los bomberos es organizar incendios de libros, y precisamente uno de estos servidores públicos es el protagonista: Guy Montag. Después de conocer a Clarisse, una chica tachada por todos de antisocial, Montag comenzará a cuestionarse lo que hasta ahora pensaba conocer.

¿Crees que alguno de estos modelos podría conseguir un mundo perfecto? O, más bien, ¿piensas que tarde o temprano la esencia humana despertaría entre nosotros?

 

Por Rodrigo Tamés

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