Conoce a Dashiell Hammett, el padre de la novela negra

“Todos los autores de novela negra hemos

contraído una deuda con Dashiell Hammett”

Ross McDonald

Todo empezó el primer viernes de julio por la tarde, cuando se daba por concluido el curso sobre novela negra contemporánea. Mi maestro invitó a varios de los inscritos a celebrar de manera simbólica, aunque acorde al canon policíaco. Así que fuimos a tomar algunas cervezas con el pretexto de seguir hablando sobre las obras más destacadas del semestre.

libro_1322196018Las discusiones bizantinas no se hicieron esperar. Antes de todo debo confesar que soy un bebedor pasivo, tan pasivo que por lo regular soy de los primeros en caer cuando se trata de beber como Dios manda. Sin embargo, hubo cierto comentario que no pude pasar por alto, a pesar de mi melancólico estado. Un tal Alonzo X torpemente articuló que Faulkner era el padrino de algunos escritores, además de ser precursor de toda (marcando con cierto énfasis la palabra toda) la ferviente ola de novela negra o hard-boiled que se comenzó a escribir a principios del siglo XX. Gracias a él, continuó, pensaba seriamente en convertirse en un escritor consagrado. Daría lo que fuera por no haber escuchado jamás ese tipo de comentarios, ya que, a veces, lo idiota llega a contagiarse y como menciona don Benito, un personaje incidental, en A cada cual lo suyo de Leonardo Sciascia: “Si salgo de casa con idea de conocer a una persona inteligente, a una persona honrada, corro el riesgo de encontrarme con, de media, doce ladrones y siete imbéciles que están deseando comunicarle a alguien lo que opinan de la humanidad, del gobierno…”

Mi admiración por Hammett, la cual va más allá de tener tatuado un halcón maltés en el antebrazo izquierdo, o planear hacer una tesis de doctorado sobre la figura romántica de Ned Beaumont, me hizo saltar cuando escuché tales barbaridades. Intenté conservar la calma antes de mandarlo al garete y decirle que, en primer lugar, Hammett tiene tanto novelas como cuentos perfectos comparables a la mejor época de Faulkner, e incluso obtuvo el respeto de otros novelistas, como: Padura, Chandler, Piglia, Boris Vian, Giardinelli y Luis Cernuda, por nombrar algunos. Hasta, el director Wim Wenders le rinde un pequeño homenaje con la película El hombre de Chinatown. Su estilo realista y la denuncia a la corrupción de la sociedad son algunas de las razones por las que fue admirado. Asimismo, se resiente un pesimismo producto de la crisis económica, que va construyendo a través de las acciones de los personajes.

No por nada dice André Gide, en su Diario el 16 de marzo respecto a  Cosecha roja:elhombredechinatown

Leído con vivísimo interés (y ¿por qué no atreverme a decir que con admiración?)… En lengua inglesa o, por lo menos, norteamericana, mucha de la sutileza en los diálogos me pasa desapercibida; pero en Cosecha Roja esos diálogos, conducidos con mano maestra, son cosa para enfrentarla con Hemingway y hasta con Faulkner; todo el relato mismo de una habilidad y cinismo implacables… En ese género particular es lo más notable que he leído, según creo. Curioso por leer la inencontrable Llave de cristal [sic], que tanto me recomendaba Malraux.

La llave de cristal, escrita en 1931, es considerada por muchos amantes del género negro como la mejor novela de Hammett, debido a que se desarrolla dentro de un corrompido ambiente preelectoral de una ciudad anónima norteamericana cercana a New York. Es aquí donde aparece el perspicaz Ned Beaumont quien no es más que el guardaespaldas del gánster, Paul Madvig, mismo que se ve obligado por diversas circunstancias a esclarecer las causas de un crimen en el que se halla envuelto el senador Henry, candidato que Madvig intenta imponer. La investigación tendrá notables repercusiones en la contienda electoral, debido a la lucha de otros gánsteres por colocar a sus respectivos candidatos, pero Ned se mantiene fiel a Paul por encima de cualquier eventualidad. De esta forma, Beaumont representa ese perfil detectivesco dentro de una sociedad corrupta en la que los gánsteres son los verdaderos gobernantes y los políticos no pasan de ser unas simples marionetas dentro de su juego.

9788420653570No está por demás mencionar que la acción es sumamente violenta, en donde la crueldad, la fuerza bruta y el instinto criminal se exhiben sin recato alguno. Mediante diálogos intercalados dentro del mismo relato se expresa la crudeza y la sangre fría equivalente a otra de sus grandes obras: Cosecha roja.

El verdadero padrino se llama don Vito Corleone, quien está basado a su vez en Joseph Bonanno. Si bien es cierto que Faulkner escribió Santuario en 1931, Cosecha roja es de 1929 y gracias a ella, en palabras de Chandler: “Hammett devolvió el asesinato al tipo de personas que lo cometen por algún motivo, y no por el solo hecho de proporcionar un cadáver.” Por último, espeté a Alonzo que si bien Faulkner renovó la manera de relatar o que haya inventado todo un condado para su obra, Dashiell Hammett es el único padre de la novela negra norteamericana por haber creado el estilo que predominó en los sucesores de este género.  Ah, y por supuesto, porque es actual dueño de mi devoción.

Atzin Nieto

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