El violento cuento que inspiró a “Las reliquias de la muerte”

El último libro de Harry Potter, Las reliquias de la Muerte, es para muchos el volumen más oscuro de la saga juvenil. Las razones son muchas, pero es evidente que se debe a las referencias a otros textos que J.K. Rowling hace en la narración. Sorprende “La fábula  de los tres hermanos”, como un cuento infantil, pero con una una historia mucho más compleja. Un relato que al final será esencial para comprender por qué se desencadenan los hechos de la manera en que están narrados y por qué Harry Potter tiene, incluso desde antes de su cicatriz, un vínculo ya escrito con el Señor tenebroso.

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     El cuento, sin embargo, no es tan nuevo como crees. Todos los autores tienen permitido basarse en otras obras y renovarlas. Es el caso del cuento de los tres hermanos Peverell que se fundamenta en un relato medieval de Geoffrey Chaucer, llamado “El cuento del bulero”, que forma parte de Los cuentos de Canterbury. Así es, uno de los nudos fundamentales de Las reliquias de la muerte está basado en un cuento escrito hace más de quinientos años.

    “El cuento del bulero” forma parte de una serie de relatos de la tradición oral inglesa que recopiló Chaucer con un fin filológico. Si has leído o visto Las reliquias de la muerte, sabrás más o menos de qué va: tres personajes que desafían a la muerte y le ganan. La Muerte, nada tonta, poco a poco los engaña hasta que recupera lo que es suyo: sus almas.

    Tienes que saber que en el siglo XV era muy común que la gente muriera joven; en específico, esta época fue afectada por la peste bubónica, que fue causada por una bacteria que mató a media Europa. El ánimo de las sociedades de finales de la Edad Media estaba tan devastada que empezaron a rendirle tributo a la muerte, como síntoma de pánico.

    Producto de este desasosiego generalizado son Los cuentos de Canterbury que relatan la vida de las personas en pequeños pueblos. Destaca que Chaucer haya, en tan temprana época, narrar con un estilo que se antoja naturalista. J.K. Rowling no en vano decidió tomar un cuento de este autor, pues la relación de la muerte medieval se asemeja mucho al descontento que plasma en su obra: una guerra que deja sin ánimo a los magos, un temor hacia la muerte personificada como Voldemort y la desesperanza porque el fin de su mundo está cerca.

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   Además, Rowling parece tener un profundo aprecio a la literatura inglesa medieval. Hay que ver cómo Harry Potter es casi un caballero y su odisea se puede comparar con los textos de caballería; en especial con los que tocan el tema del camino del héroe. Sin embargo, se separa de textos como Beowulf y decide más bien ir por textos más cercanos al Renacimiento, donde la transición de pensamiento es más evidente.

    También se distingue de otros tipos de literatura como la española o la italiana y es que desde su origen Chaucer quería enaltecer la lengua inglesa —que en ese entonces era menospreciada respecto al latín  y otras lenguas desprendidas de éste, como el español, el francés y el italiano—.

    Para ese entonces algunos textos ya habían alcanzado la fama como La Divina Comedia de Dante y El Decameron de Bocaccio, autores que gozaban de reconocimiento, incluso escribiendo en lengua vulgar; Chaucer inteligentemente utilizó la misma estructura de cuentario, pero actualizándola a su contexto y plasmando el descontento de su reino.

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    Imagina que el mundo que hoy conocemos poco a poco se derrumba y la muerte azota sin distinción a familiares, amigos y vecinos, y la única manera de vencer a la muerte es tenerla de tu lado. ¿Te suena, verdad? En el libro final de la saga, las reliquias son la fórmula para controlarla y así evitar el fatídico final; en Chaucer poco importan ya los héroes.

    Como en casi toda la literatura de esa época, existe el sentimiento de gozar lo más que puedas antes de morir. El dinero y los vicios son el único deseo de un pueblo que ya se sabe muerto. Es ahí donde radica la diferencia entre ambos textos. Mientras Rowling decide ser más esperanzadora respecto al futuro, Chaucer encuentra la única absolución en la Iglesia y la fe cristiana.

    Además de este cuento, Chaucer escribió otros muchos que eran contados por la gente medieval y que seguro vas a hallar en muchas otras obras de la actualidad, donde parece que la historia no ha cambiado mucho. La muerte en masa es un fenómeno que nos sigue atrayendo por su vigencia. Tal vez para entenderla, como J.K. Rowling, hay que mirar un poco más hacia el pasado.

Por Tonatiuh Higareda

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