¿Es cierto que la gente lee más hoy? (Parte I)

La respuesta es simple: sí. Sin embargo, hay muchas cosas que nos dice la historia de la lectura para darnos cuenta de que no todo lo que leemos ahora tiene valor. La pervivencia y difusión de la literatura han dependido de diferentes factores a través de las distintas etapas históricas de la humanidad. Antes de conocer las razones por las cuales la gente cree que leemos más ahora hay que mencionar algunos datos interesantísimos sobre cómo el humano se inició en la lectura, pero acabó leyendo a Coelho:

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  • En los tiempos más remotos, cuando éste aún no poseía el dominio sobre el lenguaje escrito, los distintos tipos de narraciones o composiciones poéticas eran transmitidas de boca en boca y de generación en generación. A veces eran acompañadas con música por personas dedicadas a tal oficio y otras por aquéllos lo hacían como quien cuenta un chisme entre pasillos y murmullos. Así se conservaron obras como el Mahabarahta, La epopeya de Gilgamesh, el Ramayana, o los importantes poemas homéricos, la Odisea y la Iliada.

 

  • Luego vino la escritura, pero no todo fue tan fácil; para que ésta existiera primero tuvo que haber un elemento para fijarla: la tablilla de barro usado por los mesopotámicos, el papiro por los egipcios, o el papel de cáñamo, algodón y arroz que dominaban los chinos. Todas estas técnicas de fabricación, no obstante, representaban todavía un gran esfuerzo por medio de sus ejecutores, y no producían una gran cantidad de material, razones por las cuales la lectura continuaba siendo privilegio de unos cuantos.

 

  • Incluso en la Edad Media la reproducción de un texto escrito era una tarea manual que requería periodos prolongados de tiempo, así como la pericia de un copista. Entonces se crearon los scriptorum: grupos de personas congregados por diferentes órdenes religiosas, dedicados únicamente a la tarea de transcribir los diferentes manuscritos. Sin embargo, aquellos saberes permanecían resguardados y la literatura sólo fue accesible para miembros pertenecientes al ámbito religioso.

 

  • Llegó la invención de la imprenta en 1444 y la lectura se transformó en parte de la vida cotidiana de miles de personas. La imprenta de Gutenberg facilitó la reproducción a precios económicos de enormes tirajes de libros, sacando a éstos de los orbes elitistas religiosos en los que se hallaban hasta entonces. La lectura se convirtió en un enriquecedor pasatiempo para aquellos que encontraban la distracción a su rutina diaria desviando la mente a los parajes propios de la novela, la poesía o el cuento.

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Desde ese entonces, la lectura y la difusión cultural de la misma ha pasado por diferentes procesos y etapas hasta llegar a ella tal como la conocemos hoy día.

De este modo, tras un breve recorrido histórico, podríamos preguntarnos, en los tiempos de la comunicación globalizada e instantánea, cuál es el papel de la literatura dentro de los nuevos procesos de la modernidad, pero eso te lo contaré en la siguiente columna.

Por Iván Zurita

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