¿Es cierto que la gente lee más hoy? (Parte II)

Ya conocimos la historia de cómo el hombre pasó de cantar y bailar las aventuras de sus héroes a imprimirlas en papel para leerlas mentalmente. Sin embargo, la duda queda acerca de si hoy con la facilidad de tener un libro a la mano es que las personas realmente leen más que en épocas anteriores.

      En primera instancia, tendría que hablarse sobre las nuevas formas en la que la literatura es consumida. Antiguamente para obtener un libro era necesario realizar un viaje a las bibliotecas o librerías. Conseguir un texto era, en ocasiones, un asunto tedioso y tardado si no se hallaba disponible o no había existencias en las sucursales. En la actualidad, por el contrario, la obtención de un título puede darse de manera fácil, rápida, e incluso gratuita por medio del internet.

iPadEbook

     El carácter inmaterial de un PDF permite compartir el texto de manera sencilla y sin privarse a la vez del mismo; cualquier persona puede almacenar un sinfín de obras artísticas en dispositivos sin la necesidad de gastar tiempo, recursos económicos o incluso materiales. Pero las facilidades actuales para la consulta de un libro no significan necesariamente que el texto sea leído; de entre las numerosas posibilidades que una tableta o celular ofrece a sus usuarios, la lectura no es predominante.

     Juegos, videos, música, redes sociales y otras aplicaciones que propician la comunicación, son las favoritas entre quienes poseen un teléfono celular. Es natural que una persona se sienta mayormente atraída por una aplicación que le permita una interacción de reciprocidad entre él y su dispositivo, razón por la cual los chats, los juegos de rol y otros formas de comunicación adquieren tal relevancia ante una actividad que requiere mayor tiempo y esfuerzo como lo es la lectura.

lectura dos

     Otra de las características de la modernidad es la rapidez. Lo fugaz, lo veloz. En la actualidad se busca obtener resultados prácticos de manera casi instantánea, lo cual conlleva el descuido de ciertas actividades que absorben una gran cantidad de tiempo. La lectura de un libro o la asistencia a una obra teatral pasan a segundo grado frente a otros espectáculos más inmediatos y que requiere un lapso de atención menor. Hoy en día es común presenciar, sobre todo en las redes sociales, fragmentos de poemas o de novelas reducidos a una cita. Así, no nos es raro conocer fragmentos obligados de obras como El principito o Rayuela, entre otras creaciones literarias, sin haber leído nunca ningún otra parte de la obra en cuestión.

     De este modo, incluso con la aparente facilidad con la que podemos acceder a un libro, en la actualidad existe un mayor interés por otro tipo de actividades relacionadas con una vida virtual o con situaciones que conllevan un mayor dinamismo, y aunque ciertas aplicaciones tales como Messenger o WhatsApp nos obligan por su naturaleza a realizar lecturas continuas, habría que preguntarnos qué es lo que leemos y si esta lectura resulta realmente enriquecedora o no.

Por Iván Zurita

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