Kierkegaard: la muestra de que la filosofía es seductora
El amor ama el secreto…, el noviazgo es una revelación.
El amor quiere el silencio…, el noviazgo es una confesión pública.
El amor gusta de hablar quedo y bajito…,
el noviazgo es una proclamación a bombo y platillo.
Diario de un seductor
Sören Kierkegaard

Yo jamás me he considerado guapo, ni mucho menos podría alardear de tener suerte con las mujeres, además de que mi cuerpo de escritor sin editorial no me ayuda en lo que se refiere a estos temas. Sin embargo, mi relación con el sexo opuesto ha cambiado de forma considerable, y no es precisamente por mi lengua de poeta, sino por el hecho de poner en práctica algunos de los consejos del filósofo y escritor danés Sören Kierkegaard cuando de seducir se trata.

      Durante mi infancia sentía envidia por algunos compañeros que recibían sus primeros besos en el tercer grado, incluso llegué a detestar a los que tenían su segunda “novia” justo el último año, mientras que yo era típico gordito de lentes de botella y zapatos ortopédicos que leía a fábulas de Samaniego. Tal vez jamás habría recibido algún beso si no fuera por algunos libros leídos a cierta edad, gracias a los cuales no me arrepiento de conocer mundos inexplorables, mucho menos de seguir ciertos consejos para conseguir algo más que una plática literaria una tarde cualquiera con una mujer de escote pronunciado.

seductor dos

      Si bien cuando leí Diario de un seductor se convirtió en mi biblia personal, aprendí que a una mujer no sólo debía conquistársele, sino también seducírsele, ya que esto marca la diferencia entre ser un buen amante o un cornudo más del montón. Por ende, puse manos a la obra y aprendí de la pluma de este joven don Juan algunos detalles imprescindibles (que por derechos de autor, no revelaré) cuando de seducir se trata.

      La trama literaria de Diario de un seductor va más allá de una novela romántica, pues dentro de este “seductor” abunda la psicología del autor danés fruto de su tormentosa relación con Regine Olsen y de sus meditaciones sobre el amor y las reflexiones sobre el “hombre estético”.

 9788420686141     A lo largo de la novela de Kierkegaard uno se convierte en cómplice al ver cómo la joven e ingenua, Cordelia cae bajo las garras de este viejo lobo de mar, mismo que sólo busca un goce estético dejando de lado lo ético, pues al obtener el único regalo que una mujer le puede dar a un hombre, éste huye en busca de su próxima víctima y ella irremediablemente termina perdonándolo.

      Sören no sólo sabe de filosofía existencialista, sino también cómo mantener la tensión en el lector desde un principio. Es interesante el “lector anónimo” que prologa la obra. Éste halla un diario entre los cajones de un escritorio y descubre una historia que le resulta perturbadora, pues él conoce a la joven en cuestión. Se trata de la pequeña Cordelia, quien le escribe en cierto momento para comentarle sobre el fracaso de su único “amorío”.

    Puedo decir, que cuando se trata del amor todo se vale; en cambio, si uno sólo busca el placer estético, entonces debería leer con vehemencia Diario de un seductor y seguir el camino del joven don Juan, bajo su propio riesgo, pues aunque los tiempos han cambiado, el arte de seducir sigue siendo casi siempre el mismo.

 

Atzin Nieto

 

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