La extraña anécdota detrás de Alicia

Charles Lutwidge Dodgson fue un sacerdote anglicano, pero también un lógico, un matemático, un fotógrafo y un escritor. Obtuvo su pseudónimo años antes de escribir Alicia en el país de las maravillas. Como un escritor de éxito discreto, ya buscaba ideas de cuentos para niños que pudieran proporcionarle dinero. En 1856 publicó su primera obra con el seudónimo que lo haría famoso: un predecible poemilla romántico, “Solitude”, que apareció en The Train, firmado por Lewis Carroll. El sobrenombre lo creó a partir de la latinización de su nombre y el apellido de su madre: Charles Lutwidge. Lutwidge fue latinizado como Ludovicus y Charles como Carolus. El resultante, Ludovicus Carolus, transformado al idioma inglés como Lewis Carroll.

En cuanto a la exitosa obra que lo llevó a la fama, la idea le vino como producto de una excursión. Según sus diarios, el 4 de julio de 1862, Dodgson inventó el argumento de Alicia en el país de las maravillas, cuando él y su amigo, el reverendo Robinson Duckworth, llevaron a las tres hermanas Liddell (Lorina, Alice y Edith) a pasear en barca por el Támesis. Según el autor, improvisó la narración que entusiasmó a las niñas, en especial a Alice, quien le pidió que escribiese la historia. El manuscrito se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. La heroína de la obra, se especula, está basada en Alice Liddell.

La obra se publicó, sin embargo, hasta el año de 1865 como Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y estaba firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de sir John Tenniel. El éxito del libro llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte, Alicia a través del espejo.

Antes de comenzar esta obra, Lewis Carroll incluyó un poema que hace referencia a la gestación de la obra. En las siete estrofas del poema, Carroll recuerda el paseo en bote y cómo las tres hermanas Liddell, llamadas en el poema Prima, Secunda y Tertia, insistieron repetidamente en escuchar una historia. La estrofa final es una clara dedicatoria a Alice Liddell.

A lo largo del tiempo ha inspirado numerosas obras de teatro, pantomimas, videojuegos, musicales, ballets, ánimes, series de televisión, parodias, dibujos animados, óperas y muchas otras manifestaciones artísticas. La naturaleza de estas obras varía desde adaptaciones relativamente fieles a la obra de Carroll hasta otras completamente nuevas que toman como base a los personajes, situaciones o escenarios creados por el autor inglés. Del mismo modo, Alicia y sus personajes han inspirado canciones y videoclips de artistas como The Beatles, Bob Dylan, Tom Waits, Jefferson Airplane, hasta Tom Petty, Gwen Stefani, Enrique Bunbury y Charly García.

El impacto cultural de esta obra ha llegado incluso al mundo del anime, a través de las subculturas como la gótica o la moda en el Visual kei. Otro ejemplo es la muestra Alicia en el maravilloso país del arte, en el Salón de Arte de Hamburgo, en Alemania; exposición proveniente de la Tate Gallery de Londres en la que se rinde homenaje a los 150 años de historia del arte que, desde mediados del siglo XIX, se desarrolló en torno a esta obra y a sus personajes. Incluyó trabajos de Max Ernst, René Magritte, Salvador Dalí, Stephan Huber, Markus Lüpertz, Anna Gaskell, Kiki Smith, Pipilotti Rist y George Dunlop Leslie.        

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Por Nallely López

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