¿Por qué sentimos miedo al leer terror?

La especie humana siempre ha temido a lo desconocido porque altera lo establecido, las estructuras conocidas por la sociedad. El tema de lo paranormal es el resultado de un intento del hombre por clasificar lo que no puede explicar. En muchas ocasiones lo ha hecho por medio de la religión y, además, lo ha ido preservando a través del tiempo en el folklore y la psique de los pueblos.

     Así, no es raro pensar que lo desconocido se inserte en la mente a manera de imágenes o elementos, cuando éstos se conectan con otros similares en más y más personas se crea una estructura de terror en el interior de las poblaciones. Así, el tiempo hará que se haga un entramado de hilos imaginarios que motiven diversas acciones. Por ejemplo, las reacciones de los primeros homínidos ante la presencia de lo desconocido era el erizamiento de las vellosidades y hoy asociamos el encrespamiento de la piel con el paso de los espíritus a nuestro lado. A lo largo de las épocas hemos ido agregando sensaciones a lo extraño hasta el punto en que han servido de punto de referencia para las artes, ya que pretenden reproducir la misma experiencia, pero de manera estética.

    Así como el terror era social, también funciona a nivel del individuo. Se identifica como ese nervio que, al punzar con maestría, desata un tumulto de sensaciones con el poder de poner de cabeza a quien lo siente. Lo terrorífico no es entendible por la comprensión humana, el miedo le rehúye y le coquetea fieramente, con un toque de brutalidad icónica, dejando siempre una incertidumbre. El hombre ha tendido una trampa para cercarle el paso y poder comprenderlo desde distintos rubros desde la pintura hasta el cine, pasando por la literatura. Eso sí, aquella última se ha consagrado como la más exitosa para producir terror en el espectador.9788420609140

   Uno de los primeros teóricos en este género es Howard Phillips Lovecraft o H.P. Lovecraft, con su El horror sobrenatural en la literatura. El autor estadounidense habla de las características y los autores que poco a poco irían dando forma al género del  terror en la literatura. Lovecraft se preocupó por imitar las estructuras de textos más antiguos que despertaban un desasosiego con una serie de elementos míticos de monstruos ominosos; desde seres fantasmales, demoníacos o extraterrenos, hasta el clásico castillo embrujado.

   Hablando de castillos, también Horace Walpole en su obra El castillo de Otranto se asemeja a Lovecraft, pues reúne estos elementos, pero propiciando el surgimiento de una escuela de lo gótico, que  inspirará más tarde a escritores como Edgar Allan Poe.

    La inserción de elementos folklóricos y leyendas populares ayudaron a dar una mayor conexión entre las obras y la vivencia diaria de los lectores, lo cual permitió que la creación de obras literarias de terror sobreviviera hasta nuestra época. Un ejemplo de estas obras inclusivas, y que es considerada de las primeras historias sajonas de fantasmas, es La aparición de la señora Veal de Daniel Defoe, que se inspiraba en la historia de una mujer quien es visitada por el espectro de su amiga fallecida.

    9788420674186Al final lo que nos da este tipo de literatura no es la aprehensión del terror, sino la emulación de los sentimientos más profundos, menos explicables. Mucho se debe a que el terror genuino se trata de experimentación, de la propia vivencia, de una atmósfera de ansiedad y de un miedo indefinido. Los textos bien logrados dan idea de una destrucción de lo establecido o de lo posible. Al leerlos se siente parte del mismo y uno se piensa a priori retorcido  o fragmentado.

   Una vez dicho esto y volviendo a lo que es el terror para la literatura, estas entidades fantasmales o extraterrenas son muestra del bagaje literario de los autores, saberes escondidos en antiguos libros. Los usan como artefactos con poderes destructivos, recuperan historias enterradas en el olvido; son sólo elementos para abrir nuevamente el paso hacia mundos desconocidos. El terror, pues, busca y apela al deseo de destruir a toda la especie humana y apoderarse de su realidad.

    Por eso nos mueve tanto saber que el miedo proviene de aquel eco de los primeros humanos y que retumba todavía en nuestros días. Al final se trata de un encuentro de frente con la incertidumbre y la impotencia que produce en el hombre el no poder vislumbrar todo de su vida.

Por Leonardo Carvajal

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