Las mujeres de tu vida al infierno te van a llevar

“Mientras los hombres esconden a sus amantes,

las mujeres los presentan como sus amigos”

Dicho popular

Hace poco me enteré de que una de mis exnovias salía con el que era mi psicólogo. Fue un golpe bajo por parte de ambos. Admito que la depresión se me notaba en la cara, a tal grado que un día un taxista se atrevió a decirme que ese tipo de cosas sólo le pasaban a los sujetos como Nick Papadakis. ¿Quién? Un griego dueño de un restaurante quien fue apuñalado en la espalda por el amante de su mujer. El traidor no sólo había desafiado su confianza en el nuevo empleo que Nick le había ofrecido, sino que también tuvo el descaro de meterse con su esposa.

     Ahí dejé la conversación, no estaba de humor como para recibir terapia por parte de un desconocido y días más tarde olvidé todo lo dicho esa tarde, pero no me olvidé del título del libro del que sacó tan brutal anécdota: El cartero llama dos veces.

-¿No nos llevamos el coche?– Claro que no. A no ser que quieras pasar la primera noche en un calabozo. Robarle a un hombre la esposa no es nada; pero llevarse su automóvil es un delito castigado por la ley.

Cartero2

El autor de esta magnífica novela es James M. Cain y debo decir que la gocé hasta la última página; esa adrenalina por desear lo prohibido y vivir como si no hubiera mañana me recordó cuando salía con una mujer comprometida y de edad madura. Los dos nos cuidábamos tanto que llegamos a tener un lenguaje para ocasiones especiales. Por ejemplo, si me decía que estaba muy aburrida, era que estaba con él; o si preguntaba si había estudiado, era porque podía pasar el fin de semana con ella. Tal vez, por eso me sentí identificado con Frank Chambers, el traidor, desde el inicio y nunca pensé que terminaría en el lugar de Nick.

    En El cartero llama dos veces se representa una sórdida historia de amor, crimen y suspenso teñida de un final trágico. Por algo la obra está considerada como una de las 100 mejores novelas del género negro del siglo XX, según Mistery Writers of America, ya que es aquí donde aparece la primera femme fatale dentro de la narrativa policíaca: Cora Smith.

Cartero1

    Cualquier hombre sería capaz de matar por una mujer como ella. Es precisamente este manejo de las situaciones y los personajes tan íntimamente ligada por lo que el autor estadounidense se suma a la lista de escritores consagrados de principios de siglo como lo fueron sus contemporáneos en la novela negra, Hammett y Chandler, demostrando que las pasiones humanas están más allá del bien y el mal.

Entonces la vi. Hasta ese momento había estado en la cocina, pero entró en el comedor para recoger la mesa. Salvo su cuerpo, en verdad, no era ninguna belleza arrebatadora, pero tenía una mirada hosca y los labios salidos de un modo que me dieron ganas de aplastárselos con los míos.  

La historia es sencilla, pero no por eso deja de ser emocionante; a lo largo de sus 150 páginas uno va conociendo ese triángulo amoroso que existe entre Frank, Cora y Nick. Personajes emblemáticos e inolvidables dentro del canon, que hoy han dejado huella e influencia en otros personajes u obras.

Cartero3

    Los argentinos Mempo Giardinelli y Claudia Piñeiro son el ejemplo con sus novelas Luna Caliente y Tuya, respectivamente. En ambos textos, la mujer es la mente maestra detrás del crimen y siempre va un paso adelante, casi como me decía esa exnovia mía que se metió con mi psicólogo: “Cuando tú vas, yo fui y me di tres vueltas, corazón”.

    Volví a buscar a esa mujer madura luego de mi decepción amorosa. Entonces entendí por qué el cartero llama dos veces. También que siempre es mejor pedir perdón que pedir permiso. Sólo espero no terminar peor que Frank o, por lo menos, tener un mejor destino que el de Nick. Francamente la veo difícil y es que las mujeres como Cora… al infierno me van a llevar.

Por Atzin Nieto

 

COMPARTE:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resolver : *
7 + 27 =