3 razones para leer Los diablos, de Joe Abercrombie: porque los monstruos no siempre son los malos

¿Te imaginas que Suicide Squad y Calabozos y dragones tuvieran un bebé? Sin duda se llamaría Los diablos de Joe Abercrombie. Tenemos una misión prácticamente suicida en este libro, un grupo de personajes que no son precisamente modelos de virtud, una Iglesia que tiene más secretos que santos y una cantidad de criaturas sobrenaturales que harían que cualquier sacerdote saliera corriendo, ¿qué podría salir mal? ¡Todo!
Y por eso te daré tres razones para que esta novela (primera entrega de una nueva trilogía) se convierta en tu próxima lectura.
1. Si Suicide Squad y Calabozos y dragones tuvieran un bebé
La Iglesia necesita llevar a una joven hasta Troya para convertirla en emperatriz, pero, como el camino está lleno de enemigos que quieren asesinarla, decide reunir a un grupo de personajes bastante particulares para protegerla: Un caballero inmortal, una mujer loba, un vampiro, un nigromante, una mercenaria, una elfa y un monje que probablemente preferiría estar haciendo cualquier otra cosa. Ah, y nuestra protagonista, Alex, una ladrona de los bajos fondos que termina convertida en princesa. ¡Qué ascenso social!
A mí me recuerda a la película Suicide Squad, porque tenemos un equipo de inadaptados, peligrosos que son enviados a cumplir una misión por una institución que no necesariamente se preocupa por su bienestar. La diferencia es que aquí cambiamos los supervillanos por criaturas fantásticas y los escenarios urbanos por un mundo medieval lleno de magia, guerras, imperios y conflictos religiosos.
Y si a eso le sumamos los elementos de Calabozos y dragones, tenemos una aventura de fantasía oscura con nigromancia, hechiceros, monstruos, maldiciones, criaturas híbridas y enfrentamientos que parecen sacados de una película. —De verdad, juro que al leerlo sí ves una película en la cabeza—.
La Iglesia llama diablos a quienes necesita para hacer el trabajo sucio. Es decir, quienes deberían representar el mal, terminan siendo los encargados de salvar un imperio.
¿Y los santos? Bueno, digamos que no siempre son tan santos.
2. Acción, humor negro y una aventura que no te deja respirar
Si algo sabe hacer Joe Abercrombie es mantenerte entretenido. Desde el inicio tenemos persecuciones, revelaciones, conspiraciones y personajes que pasan de una situación peligrosa a otra todavía peor.
La Papisa, máxima autoridad religiosa, le ha encomendado al grupo llevar a Alex hasta Troya. Es decir, la misión consiste en un recorrido por ciudades decadentes, posadas infestadas de enemigos, guerras, naufragios y enfrentamientos con criaturas que parecen diseñadas para provocarte pesadillas.
¡Y eso que apenas estamos empezando!
La narración tiene un ritmo que funciona. Cuando crees que los personajes finalmente podrán descansar, aparece otro problema. Hay batallas, emboscadas, magia negra, cadáveres que vuelven a levantarse (mis partes favoritas) y hasta una invocación demoníaca.
Porque, aparentemente, pedir ayuda a los muertos no es suficiente cuando puedes llamar también a una duquesa del infierno. ¡Las soluciones de Baltasar son otro asunto!
Pero la acción no sería lo mismo sin el humor de Abercrombie. El escritor utiliza la ironía, los insultos, las situaciones absurdas y el humor negro para construir un mundo en el que la violencia puede resultar tan grotesca como ridícula.
La Iglesia, sus jerarquías y sus discursos de virtud tampoco se salvan de sus burlas. Aquí la solemnidad religiosa convive con personajes que difícilmente podrían pasar una entrevista de trabajo.
Eso sí, hay que advertirlo: estamos ante una fantasía adulta. La violencia es explícita, la sangre no escasea, los diálogos son bastante irreverentes (bonita palabra para decir “irrespetuoso”) y el humor puede ser tan ácido como incómodo.
No es una aventura de caballeros que rescatan princesas y regresan a casa para tomar el té, es una historia de supervivencia en la que probablemente alguien terminará perdiendo la cabeza, literalmente.
3. Los personajes son una familia disfuncional, pero familia al fin de cuentas
¡Aquí está mi parte favorita! Porque una cosa es reunir a un grupo de monstruos para cumplir una misión y otra muy distinta conseguir que el lector se encariñe con ellos. Abercrombie construye un elenco de personajes con personalidades, intereses y formas de entender al mundo completamente diferentes.
Tenemos a Baltasar, un nigromante arrogante que cree que puede resolver cualquier problema con magia y conocimiento; a Jakob, un caballero inmortal que lleva siglos dedicado a la guerra; a Vigga, una mujer loba impulsiva y peligrosa; a Rikard, un vampiro aristocrático; a Baptiste, una guerrera extraordinaria, y a Solete, una elfa que termina convirtiéndose en alguien fundamental para Alex. Y, por supuesto, está el hermano Díaz, un monje administrador que tiene que aprender a dirigir a semejante colección de criaturas.
Sin embargo, el centro emocional de esta historia es Alex. Comienza como una ladrona que apenas sabe sobrevivir en los callejones y termina enfrentándose a la responsabilidad de gobernar un imperio. Su transformación no consiste únicamente en aprender etiqueta o comportarse como princesa, sino en comprender que sus decisiones pueden afectar a otras personas, y en ese camino, sus compañeros dejan de ser simples herramientas de la Iglesia para convertirse en su familia.
Me gusta especialmente cómo se desarrolla su relación con Solete, porque con ella Alex no necesita fingir que es alguien diferente, no tiene que comportarse como princesa ni esconder sus defectos, puede ser simplemente ella, y mientras ambas se acercan, también aparece una dificultad que no depende de cuánto se quieran, sino del mundo en el que viven.
Por otro lado, está el hermano Díaz, cuya transformación también resulta interesante, pues comienza preocupado por las normas, las cuentas y su posición dentro de la Iglesia, pero termina descubriendo que la humanidad no siempre está donde le enseñaron a buscarla.
Y es precisamente ahí donde el título cobra sentido. Los diablos no son solamente las criaturas que acompañan a Alex, sino aquellos a quienes las instituciones consideran monstruos, aunque sus acciones demuestren algo muy distinto. Porque, al final, ¿qué define realmente a un monstruo? ¿Su apariencia, lo que otros dicen de él o lo que hace?

Los diablos, es una novela para quienes disfrutan la fantasía oscura, las aventuras llenas de acción, los personajes cuya moralidad es flexible (por decirlo de algún modo) y las familias encontradas que nacen en las circunstancias más improbables. Fiel a su estilo literario, Joe Abercrombie combina humor negro, violencia, intriga política y momentos de vulnerabilidad para construir una historia en la que los héroes no necesariamente son buenos y los monstruos no siempre son los malos.
Eso sí, prepárate, porque cuando termines de conocer a esta banda de diablos, probablemente querrás acompañarlos en otra misión, y con ese final ¡más vale que la siguiente aventura no tarde demasiado!
Khatia García
